Imagina que al llegar a la oficina no puedes abrir la carpeta donde guardas los documentos de trabajo. La pregunta más importante es qué necesitas para volver a trabajar y cuánto tardarías en conseguirlo.
Una copia de seguridad ayuda a responder a esa situación. Para que funcione, conviene comprobar algo más que el mensaje de «copia completada».
Empieza por saber qué estás protegiendo
Haz una lista de los datos y aplicaciones que tu equipo utiliza cada día. Incluye los documentos compartidos, el correo, los datos del programa de gestión y la configuración necesaria para ponerlo de nuevo en marcha.
- ¿Dónde se guarda cada cosa?
- ¿Quién comprueba las copias?
- ¿Hay información importante que solo está en un ordenador?
- ¿Las aplicaciones tienen un procedimiento propio de recuperación?
Comprueba la recuperación
Una prueba sencilla consiste en recuperar un archivo de ejemplo en una ubicación separada y comprobar que se abre. Para las aplicaciones y bases de datos, la prueba debe respetar las instrucciones del fabricante y evitar interferir con el trabajo diario.
Recuperar un archivo no demuestra por sí solo que puedas restaurar toda la actividad. También hay que pensar en equipos, accesos y aplicaciones.
Decide cuánto puedes perder y cuánto puedes esperar
No todas las empresas necesitan lo mismo. Perder una mañana de cambios puede ser asumible para una carpeta y muy problemático para otra. El tiempo máximo sin trabajar también depende de cada actividad.
Anotar estas prioridades ayuda a elegir la frecuencia de las copias, el lugar donde se conservan y los recursos necesarios para recuperar el servicio.
Deja un procedimiento que alguien pueda seguir
El plan debe indicar quién actúa, dónde están las copias y cómo se solicita ayuda. Los accesos necesarios tienen que estar protegidos y disponibles para las personas autorizadas.
En OpenClick podemos ayudarte a revisar qué información necesitas proteger y a preparar una recuperación acorde con tu organización. Cuéntanos cómo trabajas.

