El correo suele pasar desapercibido hasta que alguien no puede enviar un presupuesto o localizar un mensaje. Revisar su organización ayuda a resolver necesidades antes de que se conviertan en una incidencia.
Ordena las cuentas y sus responsables
Conviene distinguir entre las cuentas personales del equipo y las direcciones que representan una función, como administración o atención a clientes. Cada persona debe utilizar los accesos que le correspondan y los permisos deben revisarse cuando cambia el equipo.
Revisa espacio y dispositivos
Un buzón cerca de su límite necesita una decisión sobre conservación y archivo. También es útil saber en qué ordenadores y teléfonos está configurado y cómo se recuperaría el acceso si uno se avería.
Piensa en las altas y las bajas
Documenta cómo se crea una cuenta, quién la autoriza y qué ocurre cuando una persona deja la organización. Compartir contraseñas entre varias personas complica el control de los accesos.
Define quién responde ante una incidencia
Tener claro quién administra el servicio y qué soporte tienes contratado evita perder tiempo buscando ayuda. Si necesitas revisar el correo de tu empresa, hablemos de tu configuración.

